Antes del desafío internacional que asoma en el horizonte, Boca Juniors tiene una obligación impostergable en el ámbito local: empezar a ganar. El equipo de Rodolfo Arruabarrena recibirá este miércoles a Estudiantes de La Plata en el encuentro pendiente de la segunda fecha del Torneo Clausura, con la necesidad de sumar su primera victoria en el certamen y dejar atrás un arranque que encendió las alarmas.

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El partido se jugará desde las 19 en el estadio Tomás Adolfo Ducó, escenario elegido de manera excepcional debido a que La Bombonera continúa con trabajos de recuperación y resembrado de su campo de juego. El árbitro será Nazareno Arasa, mientras que Silvio Trucco estará a cargo del VAR.

La situación del “Xeneize” dista mucho de la esperada al comienzo de la temporada. En sus dos presentaciones por el Clausura todavía no pudo festejar: debutó con una dura derrota por 3 a 0 frente a Deportivo Riestra y luego igualó 2 a 2 ante Newell’s en Rosario, un encuentro en el que mostró dos caras completamente diferentes. En el primer tiempo fue protagonista y encontró buenos pasajes de juego, pero en el complemento perdió el control del partido, cometió errores defensivos y debió reaccionar sobre el final para rescatar un empate.

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Ese rendimiento irregular se suma a un presente que todavía genera dudas. Entre el torneo local y la Copa Sudamericana, Boca acumula tres partidos sin triunfos en los 90 minutos. En el plano internacional logró avanzar a los octavos de final tras eliminar por penales a O’Higgins de Chile, aunque la clasificación estuvo lejos de despejar las críticas, ya que el equipo sufrió más de la cuenta frente a un rival que aparecía como accesible.

Autocrítico

Después del empate en Rosario, Arruabarrena fue autocrítico y reconoció que su equipo volvió a pagar caro los errores propios. El DT habló de “errores tontos” y dejó en claro que el margen de equivocación empieza a reducirse. Por eso, el compromiso frente a Estudiantes adquiere un valor especial, no sólo desde lo numérico, sino también desde lo anímico.

Boca necesita un triunfo para abandonar el fondo de la Zona A y comenzar a recuperar la confianza de un plantel que todavía no logra consolidar una identidad futbolística. Además, el calendario no ofrece respiro. La postergación de este encuentro por la participación en la Copa Sudamericana provocó una exigente seguidilla de siete partidos en pocas semanas, por lo que cada resultado empieza a tener un peso importante tanto en la tabla como en el aspecto físico.

A pesar del desgaste, el “Vasco” no tiene previsto realizar una rotación masiva. La intención del entrenador es sostener la base que viene utilizando e introducir apenas algunas variantes puntuales. En ese sentido, recibió una buena noticia con las recuperaciones de Carlos Palacios y Tomás Belmonte, quienes dejaron atrás sus respectivas lesiones y volvieron a entrenarse con normalidad. Ambos estarán nuevamente a disposición y podrían reaparecer en la formación titular o sumar minutos durante el encuentro.

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El cambio de escenario también será un dato llamativo. El conjunto de La Ribera hará de local en el estadio de Huracán porque el césped de La Bombonera todavía no está en condiciones óptimas luego del intenso uso que tuvo durante las últimas semanas. La decisión generó el malestar de numerosos abonados, que no podrán ocupar sus ubicaciones habituales, aunque la dirigencia entendió que preservar el campo de juego era la mejor alternativa pensando en la larga temporada.

Viene de ganar

Del otro lado estará un Estudiantes que atraviesa un presente mucho más tranquilo. El conjunto dirigido por Alexander Medina comenzó el campeonato con una derrota por 2 a 0 frente a Independiente en Avellaneda, pero reaccionó rápidamente con una convincente goleada por 3 a 0 sobre Defensa y Justicia, resultado que fortaleció la confianza del plantel.

El entrenador uruguayo tampoco modificaría demasiado su equipo. Si bien el fin de semana visitará a Deportivo Riestra y luego afrontará la serie de octavos de final de la Copa Libertadores frente a Universidad Católica, la idea es sostener el funcionamiento y aprovechar el buen momento colectivo.

Además, el antecedente inmediato favorece al conjunto platense. En el Apertura, Estudiantes derrotó 2 a 1 a Boca en La Plata gracias a los goles de Santiago Núñez y Leandro González Pírez, mientras que Exequiel Zeballos marcó el descuento para un equipo que aquella noche afrontó el compromiso con varias bajas por lesión.

 Con ese panorama, el duelo en Parque Patricios aparece como una prueba de carácter para el “Xeneize”. Boca sabe que ya no tiene demasiado margen para seguir dejando puntos en el camino. Ganar significaría cortar la mala racha, abandonar los últimos puestos de la Zona A y empezar a construir la recuperación que sus hinchas esperan. Cualquier otro resultado, en cambio, volverá a alimentar las dudas sobre un equipo que todavía busca reencontrarse con su mejor versión.